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“La fe en Dios no se impone ni se impide”, señaló el Cardenal Blázquez en la misa de inauguración del Año Jubilar

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“La fe en Dios no se impone ni se impide”, señaló el Cardenal Blázquez en la misa de inauguración del Año Jubilar

El Cardenal Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española presidió el pasado 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de Covadonga, la eucaristía de inauguración del Año Jubilar mariano en el Santuario. Junto a él, concelebraron en la Basílica el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz y seis obispos de diferentes diócesis españolas (Mons. Manuel Ureña, Arzobispo emérito de Zaragoza; Mons. Julián López, Obispo de León; Mons. Manuel Sánchez Monge, Obispo de Santander; Mons. Alfonso Carrasco, Obispo de Lugo; Mons. Mario Iceta, Obispo de Bilbao y Mons. Luis Á. De las Heras, Obispo de Mondoñedo Ferrol).

La eucaristía dio comienzo a las 12 del mediodía, como es tradicional, y asistieron a su vez numerosas personalidades de la vida social y política asturiana, entre las que se encontraban el presidente del Principado, Javier Fernández, o el Delegado del Gobierno en Asturias, Gabino de Lorenzo.

En su homilía, el Cardenal Blázquez quiso recordar que “La Santina de Covadonga es despertador de nuestra fe; según la tradición nos anima también a defenderla valientemente. Ella alentó a restaurar la fe en una larga epopeya histórica, que tuvo sus inicios pequeños pero vigorosos en estas montañas y que se prolongó durante siglos. La fe abatida y replegada se enardeció para vivirla con la cabeza alta, que no es lo mismo que con aires orgullosos. La memoria en lugar de desdibujarse en el pasado aunó a todos para afrontar decididamente el futuro. La Virgen ha impulsado en tiempos de bonanza y de pruebas a transmitir la fe y a compartirla en la familia; sin el calor del hogar no aprendemos las lecciones más vitales”.

Además, tuvo un recuerdo especial a los recientes atentados en Barcelona, y señaló que “pretender matar a inocentes en nombre de Dios es una profanación de su nombre, que es Amor y Paz”. Además, el Cardenal Arzobispo de Valladolid quiso destacar que “el derecho a la libertad religiosa significa que la fe no se impone por la fuerza. Dios quiere ser adorado por personas libres. La fe en Dios no se impone ni se impide; no es legítimo presionar y coaccionar indebidamente en un sentido o en otro. El Evangelio es anunciado con respeto, sin forzar a nadie, con gratitud y entusiasmo porque es un regalo de Dios que abre a la persona horizontes de trascendencia y de fraternidad. Estamos convencidos los cristianos de que la fe y el reconocimiento de Dios, que colma los deseos más hondos del corazón, y mueve a amar a los demás como hermanos, es bueno para la persona; y crea condiciones para la convivencia sin discriminación de hombres y mujeres en la pluralidad de pueblos, lenguas, culturas, razas, condición social y religiones. Las diferencias deben promover el enriquecimiento mutuo, no la discriminación ni la confrontación”.

Al finalizar la eucaristía, y tras la ofrenda, que este año corrió a cargo del concejo de Noreña, los concelebrantes y asistentes a la eucaristía se acercaron en procesión hasta la Santa Cueva con la imagen de la Santina. Una vez allí, tuvo lugar una breve oración y unas palabras finales del Cardenal Blázquez y del Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz.

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